
La tarde del martes fue terrible, no quería hablar con nuestro psiquiatra, hiperventilaba y se daba golpes en la tripa. Yo no estuve esa tarde pero el panorama era desolador.
El miércoles volvimos, al mediodía estaba mas tranquila y comunicativa que el día anterior, en realidad no fue un gran adelanto, simplemente la había dicho que se lo iban a hacer, pero a la vez estaba dispuesta a escucharnos mas. Volvimos de nuevo por la tarde y vino con nosotras una chica rescatada por nosotras con la que ahora tenemos una estupenda relación y amistad.
Ella hablo muy bien, desde su experiencia como emigrante, como madre soltera, como mujer que había abortado y que ahora estaba feliz y daba inmensas gracias a Dios y se daba cuenta de que su hija pequeña la había cambiado la vida, por supuesto a mejor, como había sido una bendición de Dios que la había salvado.
Hablamos de todo, incluso reímos juntas. Le regalamos una medalla de la Virgen y una botella de agua de Lourdes. Sin embargo su actitud nos desesperaba, cuando ya estaba convencida y animada a tenerlo de repente la venia como una especie de ataque de angustia y volvíamos al punto de inicio, era un circulo concéntrico.
Nos despedimos ya muy tarde por la noche. Echamos agua de Lourdes sobre su almohada haciendo la señal de la cruz. Salimos por la puerta y fue poner la cabeza en la almohada y tener un ataque tremendo y empezar a vomitar. Llamamos a la enfermera y me metí con ella en el baño mientras vomitaba a sujetarla la cabeza. Me asuste porque decía que tenia opresión en el pecho y temí por su corazón. Para poder hacerle el aborto tenían que quitarla la medicación que tomaba para su dolencia cardiaca por lo que su vida estaba corriendo un grave peligro por ese ansia asesina de querer acabar con un bebe prácticamente viable, porque ya cumplía la semana 21 de embarazo y con 22 semanas muchos niños sobreviven. E. La dijimos que se vistiera y que nos la llevábamos, que la llevaríamos a conocer a otra guineana que paso por una situación similar a la suya y que ahora esta feliz con su bebe, que la acompañaríamos a hablar con su casera y la arreglaríamos el problema del piso, que nunca la dejaríamos sola, que por favor se vistiera.... lEla nos rogó que nos quedásemos con ella aunque obviamente de noche no podíamos pero la prometimos volver al día siguiente a llevarnosla.
Volvimos al día siguiente agotadas emocionalmente porque sabíamos que era la ultima oportunidad , que ella estaba en un estado psicológico patológico que la impedía pensar con racionalidad y libertad y que el Malo estaba muy presente allí, se palpaba en el aire.
Cual fue nuestra sorpresa al llegar cuando nos dijeron que el psiquiatra había prohibido las visitas para impedirnos subir a verla y sin embargo también sabíamos por otras fuentes que ella quería vernos.
Nos juntamos todas a la puerta y con la tarjeta de otra persona subió una de nosotras para ver que se podía hacer. Entro un momento y la dejo un móvil para que pudiéramos hablar con ella y nos dijo que podíamos subir una de nosotras, solo una, siendo muy discreta para evitar que las enfermeras la vieran y la echaran.
Yo fui la elegida para subir mientras las demás se quedaban abajo rezando. Me invadió una angustia tremenda ¿ que la iba yo a decir in extremis que pudiera hacerla cambiar de opinión? Solo podía rezar con fuerza porque en el fondo sabia que no dependía tanto de lo que yo la dijera como de que yo en ese momento me dejara ser un instrumento de Dios que conoce y modela cada corazón y que es el único que salva. Rezando subí en el ascensor de tapadillo y llevando en el bolso un frasco de agua bendita, con el corazón a mil por hora, era mucho lo que estaba en juego.
Se coló finalmente conmigo otra chica que como era negra como ella argumento que era familia para enseñarla fotos de su niña.
Cuando entre en la habitación ella estaba como drogada, seguramente la habían puesto un sedante muy fuerte, tenia la tele puesta. La dije que teníamos que hablar, que no podíamos quedarnos. Ella no quería hablar. La forcé a hablar y apague la tele , “es tu ultima oportunidad, vistete, vamonos, todas te esperamos abajo, todas estamos preocupadas por ti, eres importante para nosotras, eres importante para Dios que te da esta ocasión de tener una vida nueva, una vida mejor, salvate y salva a tu hijo, nunca te arrepentirás, dejate ayudar... “ no se bien ni lo que la dije, mientras echaba el agua bendita en su cama y en su cabeza mientras la acariciaba el pelo.
Ella se cerro en banda y cerraba los ojos para no verme ni oirme.
Subio después mi hermana porque habíamos hablado de que la ofreciera quedarse ella con el niño el tiempo que ella quisiera, sin papeles, sin compromiso ninguno. Ella también hecho el resto, pero Jacinta cerraba los ojos y no quería oír. Finalmente nos dijo que nos fuéramos.
Teníamos las dos lagrimas en los ojos. Antes de irnos la dije que siempre tenia ocasión de arrepentirse, que si llamaba por teléfono a cualquier hora del día y de la noche vendríamos a buscarla.
Cerramos la puerta de la habitación. Á mi me dolía horriblemente la cabeza, tenia mal cuerpo, ganas de vomitar y todo me daba vueltas. Todo esta en manos de Dios.
A las 9 de la mañana del día siguiente la pusieron la inyección con las postaglandinas, eso la provocara fuertes contracciones y finalmente el parto normalmente antes de 12 horas. El niño sale vivo, pero tan prematuro boquea y patalea unos minutos y finalmente muere asfixiado fuera del vientre de su madre.
Estamos desoladas, pero no desesperanzadas, descansamos en el Señor, El sabe porque permite las cosas y solo se nos pide hacer lo que esta en nuestra mano y dejarlo todo en las suyas. Nunca olvidare a Jacinta y a su hijo que ahora vive con Papa Dios y Mama María. Ruega por nosotros.
Habéis hecho todo lo posible.Dios estaba allí, pero finalmente la voluntad libre de aquella madre eligió mal.
ResponderEliminarDios también se duele.
Dios os bendiga, hermanas.
Un fuerte abrazo y seguid hacia adelante.
Santa María, madre de Dios ruega por nosotros.
La muerte de ese niño me ha afectado, porque soy un ser humano yporque es un Hijo de Dios.
ResponderEliminarNiña, el Señor permite porque nos ha hecho LIBRES, a veces le duele lo que hacemos, pero no nos puede quitar la libertad para amarle u olvidarle.
Dios llora la muerte de su bebé y seguirá luchando e intentando salvar la vida de estos sus pequeñuelos.
Queridos niños del cielo, orad, orad para que termine esta locura.
Señor, perdónanos
Señor, perdónanos
Señor, LIBRANOS DEL MAL
Dulce niño, perdona a tu madre. Amén